Este es un blog creado por: Laurencia, Frondoso y Mengo. Todos somos Durante el desidio.

Acá sólo escribimos, de todo y de nada a la vez, sobretodo es por amor al arte. De vez en cuando hacemos recomendaciones de libros, música, cine y ya. Aceptamos colaboraciones externas y no tienes que tener un título ni un Premio Nobel para que publiquemos tus textos.

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Durante el Desidio

El sonido de una flama.

Me gusta el sonido que hace una flama cuando se apaga, ya sea en una vela, un encendedor, una antorcha, etc.

Es tan único, que no puedo evitar preguntarme cómo será el sonido de mi flama, cuándo se apagué mi vida. 

-Mengo.

Soñé

Despierto a mitad de la noche bañado en lágrimas,
tu recuerdo aún latente en mis entrañas.
La tristeza invade mi ser y llena mi cabeza,
¿por qué no sale ese recuerdo de ti?

Despierto, despierto… ¿acaso es lo que quiero?
¿Qué chiste tiene vivir despierto si no estoy contigo?
De nada me sirve la realidad si me falta tu presencia,
tus besos, tu sonrisa, toda tu esencia.

Soñando, soñando, eso es lo que necesito.
Los sueños son mi vida, los sueños son mi realidad,
mi realidad tan dulce como la miel,
mi realidad tan amarga como el café. 

-Mengo-

Mayo 28th at 2PM / reblog / 3 notas

¿Por qué es diferente?

Recién terminó otro fin de semana. Espera un momento, ¿otro fin de semana? Por supuesto, estuvo lleno de ocurrencias, sonrisas y una pizca de baile. Pero este no fue OTRO fin de semana. Claro, no puedes negar que te la pasaste feliz, contento y terminaste exhausto por el esfuerzo, pero ¿por qué es diferente? Porque te tenía. Y que no mal interpretes el tiempo pasado. Te tuve, pero entre mis brazos, besé tus labios una y otra vez, sin pensar en despegarme de ti jamás. Me aventuré a decirte “adiós”, pero cada paso que daba lejos de ti era como un peso agregado a una loza de saber que tendría que estar un buen rato sin ti.

¿Por qué es diferente ahora? en estos momentos, en los que escribo, añoro tu presencia, pero ahora entiendo que tú también deseas que estuviera contigo. Y no sabes que aquella mutualidad provocó en mi una tranquilidad tan grande que aún mientras pensaba en lo mucho que te extrañaba, podría esbozar una sonrisa, recordando aquellos momentos no tan lejanos.

¿Por qué es diferente ahora? Recuerdo el día que te conocí. Cuarto semestre. Yo acababa de dar un paso importante en mi vida y para variar, muchos de los cambios iniciales los había experimentado el lunes anterior. Era martes, mis dos clases previas me habían dejado un buen sabor de boca, es más, estabas en una de ellas. Pero creo que ni palabra cruzamos. Hasta te cambiaste a otra sesión en la clase de Economía, pues recuerdo no verte para la siguiente sesión de jueves. En fin, era clase de literatura con un profesor del cual ya sabemos lo que necesitamos saber y en donde había pocas personas a las cuales saludar en primera instancia. Me senté en un lugar que consideraría el idóneo para mi, aunque estaba vacío del otro lado. Tú llegaste un poco después, noté tu cara de desgano al no reconocer la gran cosa, y tu falta de familiaridad te llevó a sentarte a mi lado. Ahí comenzó la diferencia.

La clase estuvo mejor de lo que pensé. Iba pasando el tiempo y se volvió mi preferida. Mi tímida naturaleza me impedía hablar mucho al principio. Había oído hablar de ti, te había visto de reojo, pero jamás había cruzado palabra contigo. Me sorprendió tu naturalidad al desenvolverte y a decir verdad , me cautivó tu gusto por la lectura y la escritura. Apenas comenzaba a conocerte y empecé a sentir al poco tiempo que éramos viejos amigos. Y pues sí, así mismo se tornó. Recuerdo una caminata al Oxxo a las afueras de la escuela, tú me platicabas alguna situación de tu vida y a cierto punto me llamaste “mejor amigo”. No lo esperaba, y menos tan pronto. Pero lo más impresionante fue que al momento de escucharte pronunciar aquellas palabras, el shock fue de milisegundos, seguí caminando con toda naturalidad, como si aquello último no hubiera sido pronunciado, sino que ya lo hubiera sabido desde hace tiempo. El semestre transcurrió y la confianza entre nosotros era absoluta.

Tiempo después, la familiaridad continuó, aunque esta vez se incrementó porque nos veíamos más seguido, además de que sabíamos que estábamos el uno para el otro. Tuviste tus altibajos y yo los míos, pero siempre podíamos voltear y veríamos al otro allí, esperando con los brazos abiertos. Emprendimos varias cosas, trabajando en equipo y entonces supimos que seríamos camaradas, no sabíamos en que forma, como lo seremos en el futuro está más claro, pero nuestros caminos siempre estarán entrelazados.

En los últimos tiempos, las cosas se tornaron un tanto confusas para luego tener un desenlace tan claro y a la vez conmovedor. Es cierto, los dos veníamos de situaciones muy complicadas y nuestras ganas de seguir adelante eran de proporciones muy reducidas. Sin embargo, cuanto nos tardamos en no sólo girar y esperar vernos el uno al otro ahí, sino observarnos claramente a los ojos y descubrir aquella esperanza de algo mejor que queríamos ambos, y que siempre estuvimos lado a lado buscando lo que teníamos enfrente. Ya no éramos ni yo un soporte para ti ni tú un encabezado que iluminara mi día. Nos dimos cuenta que somos más que eso, siempre lo fuimos. Pero el dicho dice que mejor tarde que nunca. Y henos aquí, cada quien en su hogar, pero nuestros corazones y mentes, por más opuestas que parezcan, van en la misma sintonía.

Recuerdo que de vez en cuando me decidía a escribir un par de versos en los cuales pudiera darte alguna referencia, de lo que siento por ti. Realmente me hacías sacar lo mejor de mi arte, pues tenía que hacerlo tan discreto como claro. Había días en los que leía una y otra vez tus escritos, tus publicaciones, todo. Y buscaba esperanzado, que aunque fueran joviales o tormentosas, pudiera relacionarlas conmigo. Parsimoniosamente buscaba algún indicio de que algo de aquellas maravillas que escribías fuera dirigido a mi, aunque no tuvieran destinatario. Cuando encontraba uno de estos casos entre los que yo consideraba miles, mi corazón daba un vuelco.

Después de tanto tiempo, aunque cronológicamente diga poco, yo digo mucho. Por fin puedo expresarte lo mucho que me importas, lo tanto que te quiero y el inconmensurable deseo de pasar cada segundo en tu presencia. Y ningún verso ahora debo esconder para decirlo. El calendario dice un año y medio. Mi percepción dice: toda la vida.

¿Por qué es diferente ahora? Porque sé que no sólo es un sentimiento individual. Es diferente porque sé que tú sientes lo mismo.

- Frondoso

2240

Después de tres largas lecturas de tres diferentes historias escritas por tres personas distintas me puse a pensar en tí. Tal vez sea el tema de soledad que invade cada una de las obras que me dediqué a analizar el día de hoy. Aunque también puede ser que siempre he pensado en ti y hoy me dueles más porque no estás. En fin, sólo quería desahogarme de alguna manera tan típica de mi, o sea escribiendo. Me emociona la idea de que, a pesar de tanto que hemos sufrido en nuestro pasado, por fin logramos comprender la grandeza de lo indefinido. Muchas cosas a nuestro alrededor eran tan claras y concisas, como que el cielo es azul porque sí y las nubes son casi siempre blancas. Sin embargo, no nos habíamos percatado de que lo que estábamos buscando tú y yo estaba frente a nuestras narices. 

Cabe la posibilidad de que nunca haya estado buscando algo tal cuál lo que eres, pero si algo he comprendido con tu presencia es que cualquier cosa que yo necesitara en este instante en mi vida no tengo que seguir buscándolo porque creo firmemente que ya lo he encontrado en ti. 

Alguna vez te escribí que eras el soporte que perdí hace tiempo cuando creí que no sobreviviría a la triste ausencia de mi pasado. Y creo recordar que hace poco mencionaste que te encelaste de la poca extensión o el poco espacio que dediqué aquella vez a escribirte comparado con el de alguien más. Me enternece imaginarte ahorita mismo viéndome escribir y escribirte algo más que un mensaje de texto, como esos románticos modernistas que sueles enviarme a diario; veo tu carita y tus dos ojos con ese brillo casi mágico. Cada vez que te pienso mi mente te proyecta así, sonriente y feliz a mi lado. 

Pienso que no es sólo lo que eres y no es sólo tu mirada y tu tacto para demostrarme que me quieres, si ahora soy feliz es porque tú me enseñaste a ver la vida de otra manera. Y no estoy hablando de los últimos siete días, amor. No. Yo hablo de toda la vida. Desde hace un año y medio que te conocí supe que eras tú y nadie más.  Ahora no tengo nada más que hacer mas que decirte que te quiero y estoy eternamente agradecida. 

- Laurencia 

Al son de la vida, Mengo

Hay días en los que dices música y te sabe a whiskey y a cigarro.

En los que dices música y recuerdas esas noches largas de estudio, desesperación y dolor y solo tu banda favorita te puede mantener despierto. 

En los que dices música y dices “Ahhhh, la música de hoy no sirve si no hay luces ni tachas” y lloras por dentro. 

En los que dices música y piensas en el español que es tan bonito, tan bello, tan variado que el simple hecho de hablarlo hace de toda persona un artista. 

En los que dices música y recuerdas el café mañanero al son de tu ipod camino a dónde sea. 

En los que dices música y recuerdas esa primera canción que escuchaste con tu primer amor. 

En los que dices música y piensas en la primera canción que escuchaste con tu corazón roto debido a tu primer amor. (Irónicamente puede ser la misma que la que escuchaste con tu primer amor.)

En los que dices música y te acuerdas de ese concierto tan especial e innolvidable. Las canciones coreadas a gritos, la energía del escenario, tu energía y la de miles de aficionados gritando, aplaudiendo igual de eufóricos que tú. 

En los que dices música y piensas en las comidas domingueras con tu familia y ese piano de música de fondo tan amable. 

En los que  dices música y escuchas el folklore de otras culturas, te unes a ellas y casi casi te puedes sentir parte de ellas, hasta que escuchas el folklore de tu propio país y ni ganas de mudarte te dan. 

En los que dices música y piensas en alcohol, amigos y noches de despecho que compartiste con ellos, o piensas en alcohol, amigos y noches de fiesta y alegría que parecían no tener fin. 

En los que dices música y recuerdas a los Beatles, Led Zeppelin, Pink Floyd y todos ellos que fueron tan grandes que llegaron a ser considerados dioses. 

En los que dices música y no puedes evitar pensar en sexo. 

En los que dices música y piensas en revolución y en como una canción puede ser el soundtrack de algo que cambie la historia de un país, de un continente, del mundo. 

Hay días en los que dices música y te acuerdas de todas y cada una de las canciones que hay en tu ipod o computadora. 

En los que dices música y te acuerdas de los ensayos con tu banda de garage del cual nunca pudieron salir. 

En los que dices música y te acuerdas de la guitarrista, del cantante y del baterista pero nunca del bajista. 

En los que dices música y piensas en tocar la guitarra.

En los que dices música y piensas que el “Guitar Hero” es un sustituto de lecciones de guitarra.

En los que dices música y recuerdas como vas manejando, cantando y sintiendo como te haces uno con el pavimento.  

En los que dices música y dices literatura. 

En los que dices música y te vienen lágrimas a los ojos. 

En los que dices música y el dolor de no ver a tu banda favorita en concierto se hace latente. 

En los que dices música y piensas en viajar por el mundo.

En los que dices música y te gustaría poder volver a sentirte como aquella vez que descubriste por primera vez a tu banda favorita. 

En los que dices música y se borran las canciones de tu ipod sin razón alguna. 

En los que dices música y tienes a un joven desconsolado gritando a todo pulmón que la vida es injusta y sus ojos están cristalinos, rojos y llenos de pasión. Y sabes que ese joven eres tú. Desesperado, suplicando por una nueva oportunidad en esta vida, por una nueva oportunidad de cambiar las cosas. Pero ese joven que eres tú, sabe que eso nunca podrá pasar. 

Él y su música.

O su música y él.

Y a fin de cuentas ese joven desconsolado que eres tu, nunca vuelve a ser el mismo. La música lo tiene a él y él tiene a la música. No necesitan de nadie más ya que ambos son iguales. Desconsolados, tristes, rojos, enojados, furiosos e incapaces de perdonar. Y ese joven que ya no es joven y es anciano recuerda a la música, y la música lo recuerda a él y juntos saben que han vivido bien a pesar de los malos ratos, las lágrimas y rupturas de corazón y mente que han sufrido. 

Porque hay días en los que dices música y no dices vida, pero no puedes decir vida sin decir música. 

-Mengo

Inspirado por “Sexo sin cabeza” de Juan José Millás publicado en “El País” el 19 de junio del 2011.

distantsilhouette:

Damas y caballeros, les presento a Mengo, Laurencia y Frondoso.

Nosotros somos Durante el Desidio. Todos somos DuranteElDesidio.

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Damas y caballeros, les presento a Mengo, Laurencia y Frondoso.

Nosotros somos Durante el Desidio. Todos somos DuranteElDesidio.

Generación Degeneración

Más que una despedida quisiera decir que esto es un hasta luego. Ya que yo no soy de las que permite que un adiós termine con una amistad que debe perdurar, sino para toda la vida, al menos sí hasta que se me caigan los dientes. No quisiera decirles que los voy a extrañar porque, aunque eso sea cierto, significaría que ya no los tendré aquí a mi lado. En realidad, no me interesa en donde estén en un año siempre y cuando sepan que en mi mente se quedan y de mi corazón ya no los saco. 

La verdad, lo que menos quiero es sonar tan cursi pero con un pasado como éste con gente como ustedes es casi inevitable escribir mariconadas. Porque sí, se conviertieron en una pieza clave de lo que sea que es este rompecabezas. Y perdón si les causa algún conflicto que les diga que arruinan mi vida si se alejan de mí… para siempre. Pero antes de entrar en el tema de que todo terminó y se van de mi vidaquisiera, primero que nada, agradecerles por haber cambiado algo en mi, por más insignificante que fuera. 

Yo sé que está de más decirles cuánto los quiero porque ya lo saben y he intentado demostrárselos con cualquier oportunidad que tengo. Sin embargo, debo repetirlo ahora porque sé que si son de los que ya no van a estar junto a mi físicamente valdría la pena que tuvieran un lugar en dónde leer que es verdad que lo que siento por ustedes no fue inventado. En serio, muchas gracias. A la mayoría de ustedes les debo un pedazo de mi vida. Saben, sinceramente, que no ha sido fácil esta étapa. La mayoría de nosotros perdimos a gente sumamente importante en el camino. Tal vez sea por eso que me es tan complicado escribirles estacartade despedida. De por si es díficil porque ya me empezaron a temblar las manos. (No sé decir adiós. No sé y no quiero hacerlo.) Siento que cada lágrima derramada por una persona que se va sólo significa mil alegrías recordadas. A pesar de la distancia yo sé que seguiré viéndolos. No me imagino una vida sin ustedes, así que por favor no me obliguen a vivirla. 

Deben saber que en verdad me siento desconsolada. Pocas veces se encuentran amigos tan buenos y verdaderos y es muy lamentable que la mitad de la gente que en realidad amo y confío se van de aquí. ¿Cómo le hago para convencerlos de quedarse? Tal vez sea imposible. Por eso quiero pedirles que no se olviden que aquí me quedo y aquí los voy a esperar. Se me hace impresionante lo grandes que son con sólo decirme que todo va a estar bien.Ahora me consta. Pero aún recuerdo aquellas noches en que, llorando, me decía que ya no valía la pena seguir adelante sintiéndome tan sola. Sabiendo que los tuve y tal vez los dejé ir. Y es que no sabía que algún día este momento regresaría a mí. Yo sé que es una prueba y nada más. Aún así, decir adiós me duele bastante. 

Es padre recordar lo unidos que eramos. Siendo unos chiquillos apenas. Y a duras penas tuvimos que crecer. De un día para otro ya no hablabamos de sueños e ilusiones sino de la realidad. Me entristece pensar que en dos años voy a festejar un día más de vida sin algunos de mis mejores amigos. Pero, en serio, aunque llore ahora mismo, seguro en unos años me acordaré de ustedes y tal vez ustedes se acuerden de mi y digan damn, i miss her.Tal vez eso pase y después se den cuenta que la vida sigue y si no hay cambios no hay progreso. Yo que sé. Sólo quiero que sepan, y que realmente se lo crean, que yo los amo con todo mi corazón estén aquí en Querétaro, Barcelona, Los Ángeles, el DF o Puebla. 

Una vez más, gracias por los abrazos. Gracias por secarme las lágrimas cuando lloraba sin consuelo por el que una vez se fue. Gracias por haber estado cuando nadie más estaba. Gracias por decirme de una vez por todas que debía dejar de ser tan inmadura y ver el lado bueno de la vida. Ahora entiendo que lo que aprendí no se lo debo a un instituto. Todo lo que sé lo aprendí de mis amigos. Ellos que me escuchaban con atención hasta cuando decía estupideces. Que me apoyaron hasta el cansancio y no se cansaron de darme su confianza. Gente insuperable con quienes viví de los mejores momentos de mi vida. Es una pena que el tiempo se nos haya acabado. Tal vez no sea para siempre pero sé, estoy segura, que los años que pase sin ustedes serán años de crisis emocional (que espero superar con su ayuda).

Si sigo viva es por ustedes. Y si ya no me quiero morir es por ustedes también. Por favor, que la distancia sea el pretexto para volvernos a ver y no para lo contrario. Suspiro mientras pienso que ya casi llega el día en que los despida para un largo rato. La prepa se me fue de volada. En serio, los echaré de menos. 

- Laurencia

ps. (aunque no los mencione, ustedes saben quienes son).